Muchos logros de distintas personas en el transcurso de los años son los que hacen que existan las telecomunicaciones avanzadas en nuestros días. Desde que Antonio Meucci inventase <<el teletrófono>>, precursor al teléfono hasta tener todos uno en el bolsillo, se ha tenido que escalar las redes en ese tiempo.
Estos logros se han conseguido para aportar una solución a un problema. Los cometidos de las personas para solucionarlos nos pueden dejar historias muy curiosas como la que te contamos en este post.
Debemos remontarnos al año 1880, las llamadas se conectaban manualmente a través de centralistas, donde las telefonistas conectaban los cables para establecer una llamada con el destinatario.

Aquí entra en acción nuestro protagonista Almon Brown Strowger, director de una funeraria en Kansas City. Strowger empezó a notar un descenso de clientes en su negocio. Se dio cuenta que la esposa de la funeraria de su competencia era telefonista. Entonces ella desviaba las llamadas a la funeraria de su marido.
Con este problema Almon Strowger debía buscar una solución y esta debía ser no tener que pasar por las telefonistas. En 1888 Strowger desarrolló la idea de un conmutador automático que permitiría a los usuarios conectar sus propias llamadas directamente, sin intervención humana. Dando así lugar al conmutador que lleva su apellido.
En 1891, Strowger patentó su invento: un conmutador electromecánico que utilizaba un dial para conectar llamadas telefónicas automáticamente. El sistema utilizaba un selector de escalera vertical y un selector rotatorio para conectar la línea del llamante a la línea del destinatario.
Después de 1892 fundó la empresa Strowger Automatic Telephone Exchange Company. Su invento ha sido precursor de sistemas de conmutación automática, muy importante para llegar a las redes conmutadas de nuestros días.
