Hoy os hablaré de como un descubrimiento fortuito, sentó las bases de la teoría del Big Bang y la expansión del universo.
En la década de los años 60 en estados unidos, dos jóvenes llamados Arno Penzias y Robert Wilson, estaban realizando estudios sobre la atmosfera, y necesitaban una antena para poder apuntar a un satélite. Los laboratorios Bell les prestaron una de 6 metros, en un primer momento suficientes para su trabajo, pero cuando estos apuntaron al satélite lo que recibían era mucho ruido (interferencias).

Estos trabajaron días y noches con el fin de poder eliminar ese ruido, pero había uno en concreto de muy baja frecuencia que no eran capaces de eliminar.
Este ruido proveía de todas partes, y sin duda (para ellos) debía de ser un fallo de la antena, por lo que se dispusieron a subir a ella y ver en qué condiciones estaba. Su sorpresa fue enorme, la antena estaba llena de caca de paloma, por lo que achacaron el problema del ruido a esto. Tras varias horas de limpieza, volvieron a encender los equipos, y sorprendentemente el ruido permanecía ahí.
Y estaban desesperados, porque allí donde apuntaran ese ruido no desaparecía. Era imposible que existiese un ruido uniforme que proviniera de todas las partes del espacio.
Una tarde Penzias, coincidió otro astrónomo, Robert Dicke y le contó desesperado en lo que estaban trabajando. En la conversación salió el tema de los estudios que se estaban realizando sobre la expansión del universo, y que esta expansión tuvo que dejar algún rastro, Dicke junto con otros astrónomos estaban buscando esa radiación. Penzias le contó a su colega Wilson esta conversación y tuvieron un momento “Eureka” ¿Y si ese ruido uniforme, que está repartido por todo el espacio fuera esa radiación? Penzias y Wilson, invitaron a Dicke al laboratorio para que viera esa señal.
Este se quedó congelado, ya que dos chavales sin buscarlo habían descubierto el fondo cósmico de microondas.

Lo que supuso que se sentaran las bases sobre la expansión del universo y que este debió tener un inicio.
En 1978 Penzias y Wilson recibieron el premio nobel de física.
