Un 5 de septiembre y un 20 de agosto de 1977 se lanzaron al espacio desde cabo cañaveral la Voyager 1 y Voyager 2.

Estas tenían como objetivo explorar Júpiter y Saturno (una misión que duraría 5 años), pero 45 años después nos siguen enviando datos de su telemetría, a más de 15 000 millones de Km del Sol. Debido a esta “gran distancia”, las comunicaciones de la Voyager 1 – Tierra, tardan 14 horas y 20 minutos, y viceversa.

Lo más interesante de estas dos naves es aparte de poder mostramos telemetría del universo y planetas por los que ha pasado. Es que llevan, junto a ellas, un disco de oro de 30 cm de diámetro con información sobre la tierra. Al frente de este proyecto estuvo el gran Carl Sagan.


Entre la información que contiene el disco está:
– Saludos en 55 idiomas.
– Saludo del entonces secretario general de las naciones unidas.
– Sonidos de la tierra.
– 115 imágenes.
Si vemos en detalle las imágenes que hay plasmadas en el mismo tenemos:





En el cuadro inferior, muestra un círculo que significa que la imagen se ha decodificado correctamente.

A pesar de que las probabilidades de que una especie extraterrestre encuentre las naves, y supieran descifrar el mensaje. Estas sirven como cápsula del tiempo, y quién sabe, sino en un futuro lo único que quede de nosotros.
